sábado, 6 de junio de 2015

¿SABÉIS LO QUE OS HE HECHO?

La pregunta que hiciera Jesús en un aposento alto me sigue resonando hoy:

¿Sabéis lo que os he hecho?
Cuando pienso en la palangana, la toalla y mis pies sucios. Y el mensaje práctico que el Señor me da, y lo evalúo con mi servicio práctico a mis hermanos me debo responder... No, tal vez no te he entendido del todo, Señor.

¿Sabéis lo que os he hecho?
Y miro la cruz, el costado y la sangre. Y lo comparo con mi poca identificación con su sacrificio eterno y me debo responder... No, tal vez no lo entiendo como debiera, mi Cristo.
¿Sabéis lo que os he hecho?
Y veo la tumba vacía y el poder de la resurrección disponible para mi. Y la confronto con mi poca fuerza espiritual para ser siemrpe victorioso, y me digo en respuesta... No, puede ser que mi mente no lo haya asimilado del todo, mi Señor.
¿Sabéis lo que os he hecho?
Y miro hacia arriba las mansiones celestes, el cielo prometido, la ciudadançia recibida, y las recompensas; y lo contrasto con mi distracción por las cosas de los hombres, y me respondo.... No, no lo he comprendido del todo.
Ah, si supieras quien es el que te dice dame de beber, le dijo a la samaritana. Ah si entendieras lo que te estoy haciendo, le expresó a Simón. Y la pregunta resuena y se repite...
¿Sabéis lo que os he hecho?
¿Cual es la respuesta? Servirnos los unos a los otros, considerando a los demás superiores a nosotros mismos, Cargar nuestra cruz renunciando a nuestros derechos. Experimentar el poder de la resurrección no quejándonos, sino dando gracias en todo, predicando el evangelio a tiempo y fuera de tiempo, viviendo en santidad. Vivir como ciudadanos del cielo, marcando siempre la diferencia.
¿Sabéis lo que os he hecho?
¿Si? Si sabéis estas cosas, bienaventurado seréis si las hicierais