sábado, 5 de septiembre de 2015

LÁZARO según San Fulano de tal

¿Crees que Lázaro resucitó, y las cosas cambiaron para el Señor desde el momento de la resurrección de Lázaro? Pues según Juan ese fué el detonante de los acontecimientos ¿Crees eso?. Bueno, te pregunto... ¿y porqué Mateo, Marcos y Lucas no lo mencionan? La historia según los otros evangelios (los sinópticos) transcurrió como debía transcurrir, y LÁZARO ni se menciona. Pero Juan nos cuenta la intimidad de la historia, los registros internos e íntimos de Dios. Los eventos se desencadenaron hacia la cruz de una manera imparable gracias a la resurrección de Lázaro.
Mateo escribió a los judíos, Marcos a los romanos, Lucas a los gentiles y Juan a la iglesia. El último de los evangelios en escribirse fue Juan, o sea que los primeros años de la historia de la iglesia pasaron, sin mencionarse la historia de Lázaro.
Y me pongo en el lugar de LÁZARO. ¿Cómo se habría sentido al leer los otros relatos? Si él fuera como muchas veces somos nosotros, se hubiera sentido ofendido. “¡La historia pasa a través mío pero no es registrada de esa manera! Me dejaron afuera de la historia cuando fui parte fundamental de ella.”
Pero seguramente LÁZARO jamás se habrá ofendido, ni habrá recriminado nada. Pues, como muchas veces repetimos "no importa quién se lleva los aplausos, si la gloria es para el Señor". Escribo esto porque soy un aficionado a los proyectos, soy un “proyectero” y he sentido cosquillitas internas muchas veces (por no decir envidia, celos, características carnales), al elaborar un proyecto y que este se lleve a cabo; pero aunque muchas veces pienso que esa historia pasa por mí, ella no me menciona. Y me pregunto ¿Para quién debe ser la gloria? Pues en definitiva la historia puede ser relatada según San “Quien sea” y si yo la escribo es según San Heber, pero ¿qué importa por quien pase, si el Autor y Protagonista es el Señor? La resurrección de Lázaro no puede eclipsar la de Jesús, la historia de la primera desencadenó la de la segunda, pero el fin de todo es que Cristo resucitó. ¿Lo que tú o yo hagamos para el Señor es tan importante como para eclipsar lo que Dios hace?
Tal vez, nos preocupamos mucho por la honra, las menciones, los aplausos, los reconocimientos y nos olvidamos del para qué vivimos y por quien son todas las cosas. ¡Qué triste es cuando buscamos protagonismo! ¡qué lamentable es cuando buscamos gloria propia, y reconocimiento! “¿Porqué no me mencionaron?”, “¿Por qué no me invitaron a participar sabiendo quien soy yo?”, “¿Porqué fulano de tal sí y yo no?”, “¿porqué me dejan afuera?”, “No tienen en cuenta mi trayectoria”, “Si yo no participo no cuenten conmigo”, … y podría seguir mencionando frases que he escuchado (literalmente), o que he pensado o dicho (pues no soy mejor que ninguno al respecto).
Una buena sugerencia para predicadores, siervos y consiervos, es parafrasear con nuestros nombres 1ª Co. 1:13 “¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por ustedes? ¿O fueron bautizados en el nombre de Pablo?” lo que los corintios exageraban acerca de su líder (Pablo) es lo que a veces nosotros podemos creer de nosotros mismos.
Ya está. No busquemos mención, y limpiémonos de esas “cosquillitas” pues nos transformamos en “cosquillosos” (el que lee entienda). Lázaro resucitó para que se viera la gloria de Dios, su historia recibió ¼ de reconocimiento, pero el 100% de la gloria fue para el Señor. ¿Ves? “No importa quién se lleva los aplausos si toda la gloria es para el Señor”