miércoles, 4 de noviembre de 2015

"Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos" (Sal. 119:71).

Este texto lo repitió Nacho Ferro en varias ocasiones este fin de semana en el Campamento JEA Litoral. Pues escuchar, ver y conocer del trabajo esfozado, del amor, humildad, y pasión que muchos ponen en la obra, nos hace ver a nosotros muy muy pequeños...
*Mincaye y Gilberto en la selva del Ecuador, arriesgando sus vidas para alcanzar aborígenes que nunca han escuchado de Jesús.
*El hermano Pedro Drueta en Chancaní dando todo de sí mismo en un lugar donde no hay ni luz, ni agua, y caminos intransitables, pero entregando de sí mismo todo para alcanzar a quienes no recibirían el evangelio sino fuera por este trabajo de amor.
*Conocer el proyecto de los hermanos de Santo Tomé, en medio de un barrio careciente, y ganando muchos que viven en tinieblas, y esforzándose para tener concretado un proyecto edifilicio.
*Y la obra en SAN LORENZO. Con ese grandote Mario Ledesma con corazón de niño, que junto a su esposa y unos pocos más ponen en riesgo sus vidas cada fin de semana, para alcanzar a adolescentes, niños, jóvenes que viven en las adicciones, asesinatos, prostitución, alcoholismo....
Y los ejemplos se multiplicarían... y me veo a mí mismo... ¿QUE ME MUEVE A HACER LO QUE HAGO? ¿QUÉ PREOCUPA MI CORAZÓN? Y así como la mayoría en ese retiro hizo, yo también declaro "Bueno me es haber sido humillado..."
Dios usa a pequeños, débiles, necios para el mundo, inútiles, y humillados... Si. Cuando medimos nuestras vidas con quienes dan todo de sí, quedamos muy muy pequeñitos... humillados... y eso eso es bueno, porque el que se humilla (siendo humillado) es exaltado por el Señor. Dios lo puede usar. Pues se limpia de la gruesa cáscara del orgullo, la falta de perdón, la vanagloria, el egoísmo, el activismo, las apariencias de piedad, las formas huecas, todo, todo eso que nos creemos que vale algo pero nada es... Gracias Señor, por estos hombres y mujeres que nos hablaron con sus vidas. Fué muy bueno... sí, fué bueno el haber sido humillado.