martes, 15 de diciembre de 2015

Saúl, héroe de Jabes

Saúl es recordado en los registros bíblicos como el rey que desobedeció a Dios, el vengativo perseguidor de David, el envidioso psicópata que quiso alancear varias veces a David, y asesinó a todo el equipo sacerdotal, llegando al extremo de consultar con los demonios acerca de las luchas que debía enfrentar. Sin embargo para los de Jabes, Saúl era un héroe. Pues ellos no olvidaban lo que este benjamita había hecho por ellos. Pues la primera y gran batalla de Saúl fue movida y encendida por amor a Jabes de Galaad. 1ª Samuel 11 relata el momento en que Saúl mueve el corazón de todo Israel, tras sí, Samuel y el Señor, para destrozar a los amonitas que pretendían quitar el ojo derecho de los habitantes de Jabes, de Galaad.
Cuando los de Jabes escucharon que Saúl había sido muerto en batalla, junto a sus hijos y que los filisteos habían cortado sus cabezas y sus cuerpos habían sido colgados en el muro de Bet-sán; ellos tomaron una decisión. “todos los hombres valientes se levantaron, y anduvieron toda aquella noche, y quitaron el cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos del muro de Bet-sán; y viniendo a Jabes, los quemaron allí. Y tomando sus huesos, los sepultaron debajo de un árbol en Jabes, y ayunaron siete días” (1ª S. 31:11-13)
¡Cuánto nos enseñan los de Jabes! Hay hombres de Dios que fueron de mucha bendición al pueblo de Dios en sus inicios. Tal vez la historia los recuerda por sus errores y fallas humanas. Pero ¿Cuántos hay que les honren por la entrega que hayan hecho en sus inicios o lo que han sido para ellos en otro tiempo? Los de Galaad no lo olvidaron. Y luego David honró esa actitud de los galaaditas.
Me imagino una discusión entre ellos cuando recibieron las noticias. ¿Vamos o no vamos? ¿Nos identificamos con Saúl o no? Seguramente habría recelos y miedo. Pero prevaleció el honrar al héroe de batallas pasadas. Ellos veían gracias a Saúl. Y me imagino a alguno declarar “qué pena que no le honramos en vida. Debimos haberlo hecho antes.” Y decidieron salir y darle honores de rey.
¿Hay líderes que han sido de mucha bendición para el pueblo de Dios? Honrémosle ahora. El primer palazo del cimiento de la historia del Israel monárquico se construyó no con David ante Goliat, el filisteo; sino con Saúl ante Nahás, el amonita. Recordemos, y honremos a los héroes que están entre nosotros, y porqué no a los que ya no están. Me apena escuchar deshonrar a hombres de Dios que fueron pilares y héroes en el pasado. Y se los recuerda más por sus extravagancias y malas decisiones, que por los beneficios que trajeron en su tiempo. Pues aunque hoy no sean lo que antaño se proyectaba, sus esfuerzos, trabajos y entrega permitieron dar la base de la obra de Dios en esta generación. Los de Galaad tenían un corazón que latía al unísono del corazón de David y el de David era un corazón conforme al corazón de Dios. Los de Jabes, gracias a Saúl, ahora tenían ojos para ver, y se movieron para honrar al héroe del pasado. Tú y yo ¿tendremos oídos para oír?