miércoles, 27 de julio de 2016

BENDITA GENERACIÓN DE SALOMONES

“Porque allí estaba el tabernáculo de reunión de Dios, que Moisés siervo de Jehová había hecho en el desierto. Pero David había traído el arca de Dios… porque él le había levantado una tienda en Jerusalén. Asimismo el altar de bronce que había hecho Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, estaba allí…” (2ª Cr. 1:3-5)
Creo que estamos viviendo una nueva etapa en la obra de Dios. Un tiempo especial donde hay jóvenes que sienten el llamado de Dios a la evangelización y a las misiones y son desafiados a grandes cosas para la extensión del reino de Dios. Y en este tiempo es importante detenerse y saber interpretar el tiempo, los tiempos y la falta de tiempo (urgencia pues el Señor viene pronto).
Cuando una nueva generación se levanta, puede cometer el grave error de creerse autosuficiente y no entender el momento en el que le toca vivir. Es en ese cambio de velocidad entre el corredor que deja el testigo y el que lo recibe en la posta, donde el traspaso debe realizarse bien. Y el nuevo corredor comprender que no es una carrera de cien metros donde él es el comienzo y el final. Sino que es sencillamente un corredor de posta, uno que recibe el testigo y debe correr lo mejor posible para luego entregarlo a otro.
Salomón supo entender. Él estaba en Jerusalén, en un tiempo donde no había enemigos, no había desierto y la prosperidad y paz estaban profetizadas. Ese es el momento descripto en estos versículos. Salomón se acercó al tabernáculo hecho por Moisés en el desierto, al altar de bronce hecho por Bezaleel, y a la tienda levantada por David. Me lo imagino llegar y ver estas “reliquias” y temblar en su corazón.
Ahhh, Ese tabernáculo representaba un largo camino a través del desierto, con la luchas de un pueblo completamente diferente al que tenía ahora Salomón, con pruebas, quejas y experiencias que trabajaron profundamente en la vida de esa primera generación. Allí, estaba ese altar labrado a martillo, con mano laboriosa y en oculto. ¡Cuánta dedicación para hacer un altar para Dios! Y allí estaba, la tienda que su propio padre había hecho. Sí, David quien había tenido el sueño y había diseñado, comprado y dejado en plano todo lo referido al templo. Y que solo pudo dejar una tienda para el arca de Dios. Y lo más grande de esto es que Salomón no desechó nada de esto, sino que este fue su punto de partida. Allí convocó al pueblo.
Esta nueva generación no tiene que perder lo ganado por las generaciones anteriores. ¡Cuidado! Sepamos preservar la herencia espiritual que hemos recibido. Estamos acá porque primero estuvieron los Moisés, esos hombres y mujeres que dejaron sus países para iniciar un trabajo titánico. Donde transitaron el desierto, y situaciones que no vivirá esta generación. Pues la generación del desierto no es la misma que la de Canaán ni que la de Jerusalén. Por ello queridos Salomones, honren a los Moisés que han dado todo de sí mismos, para que ustedes hoy puedan reconocer que son lo que son solo por la gracia de Dios. ¡Y qué decir de los Bezaleel! Aquellos que labraron los principios que abrazamos, que trabajaron en escribir, estudiar, traducir, transmitir, etc, e invirtieron energías y tiempo en oculto, sin que nadie supiera, para tener una estructura de fe que nos ha sido legada. Honren a esos teólogos, escritores, exégetas e himnólogos que trabajaron para forjar este legado espiritual. Y no desechen, por favor, las tiendas de David. Esos hombres de transición, lo que han tenido una visión y se han movilizado para transmitirla y animar a que esta nueva generación se impulse y motive a cosas grandes para Dios.
Adelante, hay un gran desafío por delante, pero sean sabios como Salomón y comiencen donde deben comenzar. Acá está el testigo, ¿lo tienes? Nuestra generación lo está soltando para que te dispares, vamos corre, da lo mejor, sigue hacia la meta… pero no olvides que llevas un testigo en tu mano pero hay una nube de testigos que te precedieron. Corre, vamos, corre con paciencia la carrera que está por delante.

jueves, 7 de julio de 2016

¿Qué ves cuando ves a Jesús?

Cuando José y María vieron a Jesús con los sacerdotes y doctores de la ley se sorprendieron y lo retaron (Lc. 2:48)- Pues solo vieron sus circunstancias
Cuando los de Gadara vieron a Jesús junto al endemoniado sanado le pidieron que se fuera de sus contornos (Mt.8:34)- Pues solo vieron sus posesiones
Cuando los principales sacerdotes y los alguaciles lo vieron junto a Barrabás dijeron “¡crucifícale, crucifícale!” (Jn 19:6)- Pues solo vieron sus posiciones
Pero cuando los discípulos vieron al Jesús resucitado le adoraron (Mt. 28:17) y cuando Juan lo vio glorificado cayó como muerto (Ap. 1:17)- pues el enfoque era solo Él.
Cuando vemos al Señor y el enfoque somos nosotros (nuestras circunstancias, posesiones y posiciones) levantaremos nuestro dedo hacia Él. Pero cuando nuestro enfoque es solo Él, entonces la respuesta es adoración y vida entregada.