domingo, 5 de febrero de 2017

CUIDADO CON LA FELIPITIS...

"Felipe... descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo..."(Hch. 8:5), "los apóstoles que estaban en Jerusalén... enviaron allá a Pedro y a Juan" (8:14), "y ellos... se volvieron a Jerusalén, y en muchas de las poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio" (Hch. 8:25)
Ni Pedro ni Juan tenían como visión de sus vidas predicarles a los samaritanos. De hecho Juan, un año atrás, había sugerido orar al estilo Elías para que descendiese fuego y consumiese a una aldea de los samaritanos que no los querían recibir. Pero ahora, volvían de Samaria y escogieron pasar por las aldeas samaritanas para predicarles el evangelio. ¿Qué les había pasado? Tenían Felipitis... se habían contagiado de la pasión de Felipe. Este evangelista, padre de cuatro mujeres profetizas, fué uno de los siete diáconos (Hch. 6:3-5) y el primero en tomar en serio la comisión de predicar y ser testigo en "Samaria".
Dios honró la entrega de Felipe y obró la salvación de muchas almas y desde Jerusalén llegaron Pedro y Juan para ayudarle. E inevitablemente se contagiaron... Al terminar volvieron predicando a samaritanos....
Se necesitan evangelistas con fuego de Dios para contagiar, se necesitan personas que deseen ser influenciadas por ellos. Es tiempo de salir a las calles con la pasión evangelizadora, es tiempo de contagiar, es tiempo de dejarnos contagiar por quienes tienen la chispa eterna. Es hora de redirigir nuestra atención a las almas perdidas... AHHH que haya una epidemia de evangelio, y mucho contagio.... Si ¡¡Bendito contagio!!.

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