miércoles, 10 de mayo de 2017

¿Púlpitos o pulpitos?

En Hch. 6 vemos la reacción de siervos espirituales frente a una necesidad superadora. Las viudas eran desatendidas... ¿qué hacer? ¿se ocuparían ellos del tema sobrecargandose? ¿o promoverían la conformación de una segunda linea de trabajo: llamados DIACONOS?
Estos hombres habían aprendido de Jesús: "Nosotros no podemos dejar la Palabra y la oración para ocuparnos de las mesas" Y fué la promoción de los 7 fantásticos... entre ellos Esteban el martir y Felipe el evangelista.
Ellos decidieron ser púlpitos y no pulpitos. Eso es lo que muchas veces nos ocurre en la obra de Dios; los ancianos, pastores o misioneros cuando vemos una necesidad nos desesperamos y en vez de ver aquí una oportunidad para que la iglesia desarrolle sus dones, multiplicamos nuestras tareas y pedimos a Dios que nos haga pulpitos, y que tengamos más brazos para lo que hacemos.
El PÚLPITO como el PULPITO tienen las mismas letras; la diferencia está en el acento, en la U de Unidad o en la I de Iniciativa. Cuando apostamos a las iniciativas en lugar de la unidad, lo cual implica multiplicidad, nos convertimos en promotores de pulpitos. Dios nos dé la visión y el acento correcto para que los ministerio nunca perdamos el sabor de la Oración y la Palabra.

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