miércoles, 5 de julio de 2017

Con Versión fingida

“Con todo esto, su hermana la rebelde no se volvió a mí de todo corazón, sino fingidamente, dice Jehová” (Jeremías 3:10)
Jeremías es conocido entre los escritores bíblicos como “el profeta llorón”, pero para nosotros fue un cardiólogo espiritual. Su ministerio expresaba en palabras el dolor de Dios por las actitudes hipócritas de quienes “aparentemente” honraban a Dios en su ritual estricto. Durante cuarenta años de ministerio Jeremías ministró durante el reinado de cinco reyes de Judá: Josías, Joacaz, Joacim, Joaquin y Sedequías. Éste particular ministro de Dios le hizo un electrocardiograma espiritual a Judá, pues ellos en apariencia se habían vuelto a Jehová… pero no de todo corazón. Un 50%, solo la parte externa, lo que se ve. El lloro, el cilicio, el ayuno… pero no el corazón. No se habían “circuncidado a Jehová” (Jer. 4:4).
Llorar, doler, decidir, clamar, cantar, emocionar, reflexionar, asentir, confesar, determinar, ayunar, prometer… nada de esto cuenta como conversión genuina. Pues nuestros ojos pueden llorar y mi estómago ayunar, pero si mi mente sigue incorporando los conceptos del mundo y mi corazón las migajas de la carne (con sus pasiones y deseos) entonces mi volver a Dios es fingido. ¡Y cuan fácil es caer en esta trampa!
La conversión fingida la resumió Isaías y la reiteró Jesucristo a la generación farisaica: “este pueblo de labios me hora, pero su corazón está lejos de mí”. ¿Cómo puede ser que mis labios recorran el cielo y mi corazón el infierno? ¿Cómo puede ser que sea cristiano de domingo y no el resto de la semana?
¡CUIDADO! Pues podemos estar promoviendo conversiones fingidas, en lugar de vidas transformadas. Las respuestas emocionales, la generación de microclimas espirituales en los templos donde nosotros manejamos los niveles químicos de devoción, pueden ser peligrosos laboratorios espirituales.
¿Cual es la mejor versión cristiana? Vivamos al modo correcto ¿cual? Con y en Versión Espíritu Santo.

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